
Mi alma remota a los añejos castillos
de Irlando donde llevaba una tiara
y corria en los campos de trigo.
Y el caballero con camisa y sombrero
me perseguia hasta atraparme por las
caderas y lanzarme al cespe de la colina.
Ahora...
Mis pies rebotan sobre las hojas secas
de un bosque casi en invierno, hay espinas
escondidas, espinas que hieren mis uñas.
Mi alma.
Puedo creer, siempre creo...
Subo a la copa de los robles,
y desde arriba comtemplo a Terabithia,
Visito a los purgacitos que viven entre
los hongos rojos de puntos blancos y
todo lo que higo ahora, es por que lo
creo.
La voz de mamá me interrumpio cuando
buscaba el principe azul en los estanques,
cuando el cisne de los lagos me invito a
bailar.
Cuando las criaturas de la noche me ofrecieron
un mapa del tesoro mas bello.
Cuando por mi misma volvi a los castillos
donde alguna vez fui una princesa.
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