Sobre colores, despues del arcoiris,
a la cima, a las nubes.
Pequeña, sé libre.
cierra los ojos que no existe.
La veo, esta sumisa debajo de
tercio pelo, sus piecitos perfuman
a verbenas, a popurrí.
El mosquitero la protege, la mantiene
caliente, como en el seno de la madre
que nunca tuvo, como la sabia calida,
como el sudor de la piel.
Rosa empapada, cubierta de espinas,
mi pequeña duerme.
Que nadie la moleste, que nadie hurte
el halo de sus risos. Mi pequeña duerme.
Ayer jugaba en la lluvia, recogia alcacias
y margaritas amarillas. Ayer mi pequeña
dormia.
Dormida y Pálida sobre almohadas tejidas
por mi, la acaricio, respiro, la pequeña
de diminutas manos hoy duerme.
Pido un angel guardian, un desvelo,
una velada para mi pequeña.
Un brazo fuerte que la sostenga, que
la arulle, que en mecedora de pino se
duerma, despues de una cancion.
Y Que nadie la asuste.





