
La ramas del cerezo golpean la ventana,
ella se levanta espantada.
Con el susto en la cara, vuelve
otra vez y canta.
Se posa sobre los petalos de sus flores,
sobre el aroma del polen.
Sabe que a media noche debe volver,
sabe que nada es real.
Ni la hora magica donde se esconde
el cuervo negro y la bruja de Blancanieves.
Ni siquiera cuando el hombre de negro la
saca de las sabanas para llevarla al infierno.
Ella sabe que nada es real, que solo son crisis
que la atacan.
Como las hormigas en el jardin
de la escuela. Ella lo sabe muy bien...
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